«A mí ese perfume no me dura»: casi nunca es culpa del perfume
Equipo Velvet House · 5 min de lectura
Es el reclamo más frecuente que recibimos, y en la mayoría de los casos el frasco está bien. Hay tres causas que explican casi todo.
La primera es la piel seca. El perfume necesita grasa para agarrarse; sobre piel deshidratada se evapora mucho más rápido. La solución cuesta menos que cambiar de perfume: aplica crema sin fragancia en la zona antes de perfumarte y vas a ganar dos o tres horas de duración.
La segunda es la aplicación. Frotar las muñecas después de aplicar rompe las moléculas más volátiles y acorta la salida. Aplica sobre puntos de pulso —cuello, detrás de las orejas, interior de los codos— y deja secar. Y perfuma la ropa, no solo la piel: la tela retiene mucho más tiempo.
La tercera es la fatiga olfativa, y es la más común de todas. Tu nariz deja de registrar un olor constante después de veinte o treinta minutos. El perfume sigue ahí, tú ya no lo hueles. Si la gente a tu alrededor te pregunta qué te echaste, el perfume está durando perfectamente.
Ahora, si probaste todo esto y de verdad no dura nada, entonces sí vale la pena revisar el frasco: código de lote, sello del celofán y evolución en los primeros treinta minutos. Una réplica huele plano y no cambia.




